Herenio Matos Valentín y el nacimiento de Wilcamari Circo

Cuando se habla de Wilcamari, muchas personas conocen la plataforma musical, los proyectos digitales y el trabajo que hoy realiza Ricardo Matos Rodríguez. Sin embargo, pocos conocen que la historia de Wilcamari comenzó mucho antes de internet, las redes sociales y la música digital.
La historia de Wilcamari comenzó con un hombre llamado Herenio Matos Valentín, nacido el 9 de noviembre de 1941 en Aguada, Puerto Rico, hijo de Amalio Matos y María Valentín Caro.
Herenio era un hombre alegre, trabajador y de carácter fuerte. Creía en la disciplina, el esfuerzo y la responsabilidad. Fue de esos hombres que enseñaban con el ejemplo. Siempre repetía que para poder comer había que trabajar duro y doblar el lomo cuando fuera necesario.
Aunque no era un hombre excesivamente cariñoso en palabras, demostraba su amor todos los días llevando alimento a su hogar y asegurándose de que a sus hijos nunca les faltaran uniformes escolares, zapatos, materiales de estudio ni una buena Navidad.
La pasión por el espectáculo llegó a su vida a través del mundo circense.
La familia de su esposa provenía de una larga tradición de artistas de circo. Roberto Rodríguez Ramos, conocido cariñosamente como "Payaso Melaito", formaba parte de una familia de artistas circenses que había dedicado gran parte de su vida al entretenimiento familiar en Puerto Rico.
Las hermanas de la familia participaban en actos de trapecio, cuerda floja y otras presentaciones. Ese ambiente artístico despertó en Herenio un profundo amor por el circo y el entretenimiento.
Con el paso del tiempo, cuando Roberto "Melaito" comenzó a retirarse de la vida circense, Herenio tomó la decisión de continuar aquella tradición familiar.
Así nació Wilcamari Circo en 1971 en Mayagüez, Puerto Rico.
El nombre surgió de la unión de los nombres de sus cuatro hijos varones de aquel momento:
Wilbert , Cano,Mario,Ricardo
De esa combinación nació el nombre Wilcamari, una palabra que con el paso de los años se convertiría en parte importante de la historia familiar.
Wilcamari Circo era una empresa familiar. Participaban hermanos, familiares, vecinos y jóvenes del Residencial Cuesta de las Piedras en Mayagüez. Lo que comenzó como un sueño terminó convirtiéndose en un espectáculo que recorrió gran parte de Puerto Rico.
En una época donde no existían las redes sociales ni internet, la promoción se hacía de manera diferente.
Herenio utilizaba una guagua equipada con bocinas y grabaciones en cintas de ocho pistas para anunciar el espectáculo pueblo por pueblo.
Las grabaciones invitaban a las familias a disfrutar de los actos del circo, los payasos, los acróbatas, los perritos amaestrados y muchas otras atracciones.
La llegada del circo era un acontecimiento esperado por las comunidades. En aquellos años, la visita de un circo representaba una de las principales formas de entretenimiento familiar.

Entre los actos más recordados se encontraban los números de trapecio, las acrobacias, los malabares, la cuerda floja, los actos de fakir y las presentaciones de ventriloquía realizadas por el propio Herenio.
También destacaban los espectáculos de los perritos amaestrados, entre ellos Poppy, Pucho y Bandy, que realizaban diversos trucos frente al público y se convirtieron en favoritos de niños y adultos.
El circo recorrió numerosos municipios de Puerto Rico. También realizó presentaciones en Vieques y llegó a visitar la República Dominicana durante parte de su trayectoria.
Durante aproximadamente ocho años, Wilcamari Circo llevó entretenimiento a miles de familias.
Sin embargo, a finales de la década de 1970 llegó el momento de tomar una decisión difícil.
Herenio comprendió que la educación de sus hijos debía ocupar el primer lugar.
Las constantes giras hacían complicado mantener la estabilidad escolar de la familia. Además, en 1978 nació Judy, la única hija de padre y madre dentro del núcleo familiar, un acontecimiento muy especial para Herenio.
Con el nacimiento de su hija y el deseo de brindar mejores oportunidades educativas a sus hijos, decidió poner fin a la etapa circense.
Según recuerda la familia, durante una de las últimas presentaciones un fuerte fenómeno atmosférico derribó parte de las instalaciones del circo. Herenio interpretó aquel momento como una señal de que había llegado el tiempo de cerrar el capítulo de Wilcamari Circo.
Posteriormente vendió gran parte de los equipos a otros empresarios circenses que continuaban operando en Puerto Rico.
Así concluyó la historia de Wilcamari Circo.
Pero el nombre no desapareció.
Durante más de treinta años permaneció guardado en la memoria familiar.
Hasta que el 4 de julio de 2009, Ricardo Matos Rodríguez, el hijo menor de Herenio, decidió rescatar aquel legado y adaptarlo a una nueva era.

De esa manera nació Wilcamari Media y la plataforma moderna de entretenimiento que hoy continúa llevando el nombre Wilcamari a nuevas generaciones.
La carpa desapareció.
Los escenarios cambiaron.
Pero el legado continúa vivo.
Y todo comenzó con un hombre llamado Herenio Matos Valentín.